Doping ¿Exito o Engaño? por Carmela González

 Doping,
¿Éxito o engaño?
Carmela González
Artículo de http://www.cometadigital.com/


Después de leer durante días las noticias en primera plana del escándalo de dopaje en el mundo del atletismo, me he puesto a reflexionar sobre el tema. Según la RAE el dopaje se define como:la administración de fármacos o sustancias estimulantes para potenciar artificialmente el rendimiento del organismo con fines competitivos.

Pero esto va mucho más allá que marcarse como objetivo el subirse a lo más alto del cajón y colgarse un metal dorado al cuello. Aquí hay en juego muchísimos intereses, y no precisamente deportivos. El “anti escrúpulos”, utilizando como medio o forma de prácticas nada ortodoxas, para conseguir unos beneficios económicos más que “generosos”, está al orden del día. El diseñar medicaciones y estrategias de administración de fármacos, así como transfusiones sanguíneas, para el “despiste”, hace referencia a todo una “ingeniería” médica. Y es esto precisamente lo que produce repelús, el pensar que los facultativos pongan a disposición de este tipo de “ejercicio” su saber como profesional, olvidándose de su juramente hipocrático. Éste, en su primer y tercer punto declara justo lo contrario. La consagración de su vida al servicio de la humanidad y ejercer la praxis con conciencia y dignidad dista mucho de lo que estamos tratando en esta reflexión.

Cada vez que contemplamos una gesta deportiva, que aquí no se salva ninguna especialidad, pensaremos si se trata del resultado del esfuerzo y ejecución impecable del deportista o, de lo contrario, del ingenio farmacológico del facultativo de turno. Las implicaciones en el tema son más que preocupantes. Los laboratorios destinados a este menester son cada vez más frecuentes. Y mientras no salgan a la luz pública seguirán “tra-bajando” en la clandestinidad. Porque el “proyecto” es demasiado goloso como para abandonarlo. Pero lo grave es que la inmensa mayoría de la sociedad es conocedora y consentidora de este atropello. Los contra-tos millonarios de publicidad que se firman con deportistas de élite son inconfesables. No con ello estoy afirmando que todos los deportistas de renombre estén implicados en este tipo de negocio. Pero por desgracia, es raro que no haya día que no se haga referencia a un caso relacionado con el dopaje en los medios de comunicación. Produce tristeza ver como esta práctica se va cargando “mitos” del deporte y como van cayendo estilos de vida e ilusiones. El deporte, que siempre se ha entendido como algo necesario y saludable, resulta Doping, ser ahora parte de una estrategia de laboratorio que se aleja, muy mucho de la competitividad leal y superación personal. ¿Dónde se ha quedado el espíritu helénico de la competición entre semejantes? Ya no importan las condiciones físicas para afrontar retos deportivos Se trata ahora de conseguir un cuerpo que soporte estos tratamientos para llegar al objetivo final, catapultarse a lo más alto, para así completar el circulo de amasar fortunas para toda ” la cadena de producción”: deportista, entrenador y médicos.

Los dopajes más sonados, los del ciclismo. Y la “Operación Galgo” no se salva. En este caso da de lleno en el mundo del atletismo.

Miedo me dan estos laboratorios llenos de experimentos humanos, atiborrando a probetas ambulantes de sustancias ergogénicas, sueros, aminoácidos y otros productos de dudosa procedencia alguna de ellas, que permiten a los atletas recuperaciones “milagrosas” después de un desgaste espectacular en una competición o entrenamientos. Todo esto disfrazado bajo un trata-miento llamado: “logística necesaria para el buen funcionamiento” ¡Increíble!

Lo más graves es que no dudo de que solo sea la punta del iceberg. De un iceberg lleno de mentiras, desproporcionados éxitos y, a la postre, decepcionante. Todos nos cuestionamos últimamente los éxitos conseguidos por nuestros atletas. La duda nos invade en cada instante. ¿Será fruto de una vida metódica y sacrificada? ¿Será éxito de una superación personal? ¿Será reflejo de un físico privilegiado, trabajado y constante? O, ¿será el resultado de un experimento de laboratorio llevado a la práctica más o menos logrado?

Aquí, en todo este asunto, se mezclan dos factores muy importantes; uno, el facultativo que se presta a este tipo de historias; otro, el deportista. Pero curiosamente, entre ellos hay un lazo peligrosísimo y de difícil ruptura: la ambición económica. El profesional de la medicina anhela tener cierto poder sobre la naturaleza humana, la ambición de creerse un dios, saltándose a la torera el punto nueve del juramento que dice: “no realizaré experimentos que entrañen sufrimiento, riesgo o que sean innecesarios o atenten contra la dignidad humana.
El deportista busca ser el mejor, pero saltándose, sin miramientos, cualquier
objetivo de superación personal y lucha, utilizando el engaño en forma de
fármaco, y Doping, marcando una clara ventaja frente a sus competidores que no utilizan estos métodos.

Quiero creer que el deporte seguirá siendo un juego limpio y de competición leal, sin aditivos extraños. No quisiera olvidarme de los deportistas que han sido víctimas de estas prácticas, y que ahora viven en el olvido porque nadie se acuerda de ellos, porque ya no son rentables. Porque también en esto hay víctimas. No todos los deportistas que se ven envueltos en estos temas son
plenamente conscientes de toda la trama. Pensaré en el juego limpio porque solo así el deporte seguirá siendo un juego divertido y saludable para todos, y no una fuente de ingresos millonario para unos pocos.

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